lunes, 27 de abril de 2020

A veces para Ganar hay que Perder: Elige Tus Batallas

Cuando era una joven profesional en el campo de Psicología Industrial-Organizacional y Recursos Humanos hice cosas, dije cosas, actué de formas, que si volviera para atrás en el tiempo le diría a la ‘YO’ de esa época, “con calma, respira, piensa lo que vas a decir, no lo digas”. Fui muy impulsiva cuando de defender mis puntos se refería. Mi padre me enseñó que cuando tuviera la razón, la defendiera con evidencias, que jamás quedara mal y si cometía un error lo admitiera, lo arreglara y jamás volviera a tropezarme con la misma piedra (en lo laboral, porque en lo personal…bueno eso es otro post). A estas alturas no se si todas fueron las mejores enseñanzas, o si yo las llevé al extremo en algunos casos. Pero curiosamente (y dando gracias a Dios) nunca tuve problemas, tuve buenos jefes, y todos (hasta los que parecían más excéntricos o ‘raros’), todos me enseñaron algo y me fueron moldeando.

Una de las lecciones que aprendí en esos años fue, que no siempre se puede ganar, hay que ceder y ‘perder’ a veces, para luego salir victorioso, para ‘ganar’. Hay que saber elegir las batallas. Tanto en lo laboral como en lo personal, hay que saber donde vamos a poner nuestras energías, que puntos vamos a defender, y cuales, por una vez, vamos a dejar pasar.

Reconozco que hay momentos en los que se me olvida, y es aquí donde entra otra herramienta que he desarrollado con los años, que es la de saber conocer mis emociones. Cuando se me olvida, y estoy a punto de entrar en una discusión, y estoy experimentando esa sensación de coraje y de que voy a perder el control, es donde:
  • Paro e identifico el pensamiento y la emoción que estoy experimentando
  • Analizo si en este momento vale la pena entrar en batalla, siempre cuestionando si tengo o no control de la situación, si es el ambiente correcto para batallar, si es una situación que amerite que gaste energía en eso.
  • Elijo como será mi reacción (batallar o ceder).
  • Actúo asumiendo la responsabilidad de lo que elegí hacer.

Hace unos meses estuve en una reunión discutiendo asuntos de trabajo. Estaba todo el equipo presente y surgieron unos comentarios que subieron el tono de la reunión. En ese momento sentí como mi cuerpo se calentaba, me empezó a latir y doler el lado izquierdo de la cabeza, aumentaron las palpitaciones, sentí el estómago cerrarse, mi frente se frunció, mi quijada se trincó, mis puños se cerraron. Todas esas experiencias físicas, todas, pasaron en cuestión de segundos. En ese momento le puse nombres a mi emoción: CORAJE y FRUSTRACION. Y me pregunté, ¿vale la pena entrar en discusión con esta persona? ¿cuánto voy a perder si expongo mi punto en este momento que siento tanto coraje? Las respuestas no fueron favorables, por lo que en ese momento elegí ceder, PERDER. Por lo que retrocedí, solté los brazos, relajé mi cuerpo, me eché hacia atrás, me acomodé en la silla y callé. 

En ese momento decidí, que ya no podía estar mas tiempo allí, era el tiempo de moverme de espacio. Y puse acción para que esa intención se volviera realidad. Y sucedió, y ahora estoy en la fase de GANAR.

Como este, puedo dar varios ejemplos. Perdiendo a veces se Gana, solo hay que aprender lo poderosa que puede ser esta frase. Estos momentos son los que nos pueden llevar a reflexionar y ver si merece la pena quedarnos donde estamos, que oportunidad nueva hay para nosotros, o como dice la frase cliché, que es lo próximo. Elige tus batallas, y ganarás algo importante, el poder de controlar en donde colocas tu energía y no cederle a nadie el poder de controlar tus decisiones. Hoy elijo ‘dejarte ganar’, pero quien esta ganando soy YO. 



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Gracias por permitirme seguir Vaciando mi Valija contigo.