Vivir desde la transformación es un gran reto, requiere
disciplina y compromiso. No significa que soy perfecta ni descubrí la formula mágica
para la felicidad, significa que puedo reconocer responsabilidad cuando meto la
pata, que puedo reconocer cuando actúo desde donde no funciona y corregir, rediseñar
y volver a hacer desde una plataforma diferente. Es parar-mirar-elegir-votar y
hacer todas las veces que sea necesario. Respirar hondo, mirar para adentro y
darle paso a ese ser genuino, íntegro y amoroso,
desde ahí se logra más que desde el control, coraje, celos, frustración y ego. Es
pararme como líder segura y amorosa. Es saber elegir cuales son las batallas
que voy a luchar y a cuales no les voy a ceder el poder. Es ser servicio y amor
incondicional. Es reconocer que en algunos momentos, me canso y guardo las
alas, pero en otros, cual mariposa primorosa, elevo vuelo alto sin olvidar que antes
fui oruga.

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